Galería 3


Quedan en mis dedos
Suaves caricias de tu cabello
Restos de tu ausencia,
Recuerdos de mi vida subido en el ático
de tu silencio,
Jirones de tu ropa nueva y del viento,
Sentado en mi sillón de mimbre seco,
Te espero...
Escribiendo en este habitáculo
Tu hermoso cuento.

Tarde infinita
en la llanura dorada,
figuras móviles
pintadas de negro y soledad;
el sol acaricia la tarde fría,
octubre se desliza
sobre las lomas ocres,
la torre solitaria
el templo vacío
el silencio absoluto.
Camina la tristeza
en la serpenteante soledad
los arbustos me dicen adiós
sobre el cementerio nuevo
lleno de muertos viejos,
caminos rectos
sueños ondulados
melancolía de ramas secas.
La hierba blanca, muerta,
diciendo adiós eternamente
al lado del camino polvoriento,
y espadañas solitarias en el horizonte,
restos de templos derruidos
de dioses derrotados,
verde y ocre,
verde y blanco
rojo y verde,
las cruces del cementerio
erguidas sobre los muertos,
mágicos destellos inertes,
tétricos centinelas vigilando
las ultimas luces
doblado pergamino mágico de la tarde.


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